miércoles, 19 de noviembre de 2014

Psicodermatología II: Enfermedades dermatológicas que empeoran debido a factores psicológicos

Las principales enfermedades dermatológicas en las que se ha encontrado influencia de aspectos psicológicos en su génesis o empeoramiento son: el acné, la psoriasis, la dermatitis atópica y la alopecia areata.

A lo largo de años de investigación se ha observado cómo el estrés activa la liberación de unas sustancias llamadas neuropéptidos que ocasionan un aumento de la secreción sebácea que a su vez es uno de los factores implicados en la aparición y mantenimiento del acné.


La psoriasis es una enfermedad inflamatoria que se caracteriza por placas eritemato-descamativas, de curso crónico con brotes y remisiones de intensidad y duración variables.

Además de otros factores (frío, humedad, fármacos, infecciones, etc.) se ha encontrado una fuerte influencia de acontecimientos vitales estresantes en el desencadenamiento y mantenimiento de los brotes de psoriasis. Se estima que la ansiedad, la depresión, los problemas de pareja y problemas económicos están presentes en el 40-80% de estos brotes.

Numerosos estudios reflejan que los pacientes que tienen más estrés suelen padecer psoriasis más complicadas y en regiones más visibles lo que ocasiona a su vez más estrés reactivo. El estrés provoca una alteración en las concentraciones de neuropéptidos que están presentes en la capa superficial de la piel, entre ellos la sustancia P que tiene una acción inflamatoria.         

La dermatitis atópica es una enfermedad inflamatoria cutánea crónica con una prevalencia en los países desarrollados en torno al 20-30%. Suele iniciarse en la infancia y atenuarse con la edad aunque también se da en adultos. Los factores que desencadenan un brote son: frío/calor, polvo, contaminación, determinados alimentos, algunos tejidos, productos de limpieza o higiene, exceso de sudoración por ejercicio físico, animales y estrés/ansiedad.

Se conoce desde hace bastante tiempo el circuito que conecta los sistemas nervioso, endocrino, inmunológico y cutáneo lo que hace que  todos mantengan una estrecha relación y se influyan los unos a los otros de manera recíproca.

Entre los aspectos psicológicos y la dermatitis atópica se da una relación bidireccional, es decir, el estrés y la ansiedad influyen en la enfermedad y a su vez se producen repercusiones psicológicas derivadas de la dermatitis.

La alopecia areata es una enfermedad caracterizada por áreas alopécicas no cicatriciales, asintomáticas, que afecta aproximadamente al 2% de los pacientes de la consulta dermatológica.

En los trabajos clásicos de Cormia y Geenberg realizados en los años 50 se encuentran alteraciones psiquiátricas en el 90% de pacientes con alopecia areata. La mayoría de los enfermos presentaba ansiedad, depresión, insomnio, síntomas obsesivos compulsivos, timidez, inseguridad, sentimientos de inferioridad. En otros estudios se halló en estos pacientes una vulnerabilidad a situaciones estresantes.

Dada la importancia de las repercusiones psicológicas que se derivan del padecimiento de las enfermedades dermatológicas trataremos este tema en el siguiente artículo.


Bibliografía: Guerra Tapia, A. Dermatología Psiquiátrica. Editorial Glosa, 2009. 

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