El espectacular aumento que ha experimentado la incidencia en los casos de melanoma en las últimas décadas ha dado pie a diversas teorías para su explicación1. Desde su relación con un aumento de la exposición solar típica en nuestra cultura moderna hasta un aumento en el diagnóstico de lesiones indolentes que antes no se diagnosticaban.
Este último punto, el sobrediagnóstico de lesiones de melanoma sería la consecuencia de un aumento de lesiones extirpadas para su estudio patológico que si bien morfológicamente son compatibles con melanoma, biológicamente se comportarían como lesiones benignas.
