Las principales enfermedades
dermatológicas en las que se ha encontrado influencia de aspectos psicológicos
en su génesis o empeoramiento son: el acné, la psoriasis, la dermatitis atópica
y la alopecia areata.
A lo largo de años de
investigación se ha observado cómo el estrés activa la liberación de unas
sustancias llamadas neuropéptidos que ocasionan un aumento de la secreción
sebácea que a su vez es uno de los factores implicados en la aparición y
mantenimiento del acné.